Artículo de Ciudadanos del mes de diciembre: “Contestación de un ciudadano de Puçol sobre la noticia vanguardista de Bienestar Social Puçol”

 

Este es el artículo de Ciudadanos de diciembre, titulado Contestación de un ciudadano de Puçol sobre la noticia vanguardista de Bienestar Social Puçol. Tal como contempla el Reglamento de Medios de Comunicación aprobado en 2008, los grupos políticos municipales pueden publicar en la página web municipal un texto de opinión sobre cada pleno que se realice y un artículo sobre el tema que ellos elijan cada mes.

 

Leo en www.elperiodicodeaqui.com del 5 de diciembre de 2018 el siguiente titular: «Puçol, pionero en el trabajo con familias en situación de riesgo».

 

Informa que desde noviembre el municipio cuenta con un Protocolo de Actuaciones ante situaciones de riesgo en la infancia y en la adolescencia. Asimismo habla de un órgano supervisor y colaborador de forma multidisciplinar que estará integrado por cuerpos de seguridad, servicios sanitarios, servicios sociales y aquellos profesionales que hayan trabajado con la familia en cuestión.

 

De todo esto me enorgullezco porque es un paso más en la búsqueda de la eficiencia en la lucha por la igualdad, los derechos sociales y la equidad, pero al mismo tiempo rememora en mí la experiencia que yo viví, un caso familiar en que Bienestar Social actúo de una forma no profesional desde el primer momento y me hace dudar sobre la existencia de unos protocolos de acción específicos para cada temática o, más bien, sobre improvisaciones sin más.

 

La calificación sobre esta forma de proceder de Bienestar Social no es una opinión subjetiva sino que viene refrendada por una sentencia judicial en la que se tuvieron en cuenta pruebas médicas: dos informes de una trabajadora social y la propia autora de dichos informes testificando en sede judicial.

 

Bienestar Social intervino sacando de un domicilio a una vecina con demencia, enfermedad de Parkinson y afasia derivada de secuela tras un ictus. Yo era su cuidador y fui apartado tras un informe en el que la trabajadora social no supo argumentar las razones de mi cese (lo afirma la propia juez en la sentencia de 12 folios); la misma que un año antes había elevado instancia sobre mi idoneidad.

 

Estaba viviendo aquello de: «formule la conclusión deseada que nosotros construimos las pruebas». Los dos informes sociales se redactan a posteriori de la salida de la afectada de su hogar.

 

La juzgadora en la redacción de su sentencia afirma tras la declaración de la técnico de Bienestar Social lo siguiente:

 

«Por su parte, la Sra. X, carece de cualificación médica que permita dotar de plena objetividad el informe elaborado por la misma, realizando afirmaciones en el mismo que carecen de sustento objetivo, por cuanto indicó en sede judicial, haberlo redactado conforme a referencias que le comunicaban, ya que nunca visitó a la Sra. Y (anciana con demencia) en su casa, no estuvo presente en el traslado de ésta a casa de su hija y que no existió resolución judicial o informe médico que justificara dicho traslado».

 

Considero que una actuación procedimental profesional consiste no sólo en la existencia y aplicación de unos protocolos sino también en un trabajo en equipo con decisiones consensuadas. Me consta que la decisión fue tomada por el ex responsable del equipo de Bienestar Social, hoy ya jubilado, claramente parcial, aunque desconozco la motivación de su conducta.

 

Bienestar Social es conocedora de esta sentencia judicial, pero nadie del equipo ha sido capaz de pedir disculpas. Quien reprueba la actuación del equipo social —representado en la técnico que fue a testificar— es la propia juez que no aprecia objetividad ni en los informes ni en la testifical.

 

Esperamos que estos casos sirvan para aprender y promover actitudes más profesionales.

 

Una opinión de Ciudadanos

 

21 Diciembre 2018
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