La Falla Júnior muestra un futuro de claroscuros, con mejores vacunas, pero dependencia de las nuevas tecnologías

Una semana antes de las fallas, un año más los dos centros juniors de la población, Apocalipsis y Caminar, han unido esfuerzos para montar y quemar su propia falla. El trabajo comenzó a finales de febrero y el sábado 12 de marzo, por la mañana, montaje y juegos para los 300 niños y educadores que han participado en la fiesta. Tras la torrà de carne y los bocatas, misa en Santa Marta y, ya por la tarde, una generosa dosis de pan quemado bañado en chocolate y a quemar la Falla Júnior.

Este año los educadores elegimos como tema de la falla el futuro, tanto para destacar cosas positivas como negativas”, explica Irene Esteve, una de las educadoras. “Entre lo mejor, una vacuna contra el sida, otra contra el cáncer y coches sin humo por nuestras calles. Entre lo peor, que las nuevas tecnologías nos están comiendo”.

Literalmente, además, porque el monumento central de la Falla Júnior mostraba este año cómo la Tierra era devorada por un enorme teléfono móvil que simboliza a la perfección nuestro presente y seguramente nuestro futuro de dependencia tecnológica y escaso contacto directo.

Como en ediciones anteriores, cada etapa de los alumnos construye sus ninots y el central corre a cargo de los niños mayores, en este caso los niños de estilo de vida 3 y 4, ayudados por los educadores.

Tras la preparación durante tres fines de semana, el sábado 12 de marzo llegó el día de la Falla Júnior: a las 9.30 la plantà, a cargo de los educadores de los centros juniors Apocalipsis y Caminar; a las 11.30 estaban citados los alumnos, dispuestos a tomar la plaza del País Valencià como inmenso patio de juegos…

A mediodía los 300 participantes compartieron torrà de carne y bocatas, a elección de cada cual (por primera vez las paellas quedaron desterradas del menú). Fieles a su condición de juniors, alumnos y educadores acudieron a la misa, que cada edición se celebra en una de las dos parroquias, en este caso Santa Marta.

La tarde se completó con una merienda a base de chocolate y pan quemado, preparado al estilo tradicional por una de las madres participantes. Y a las 18.30 horas, la cremà de la falla, que fue rápida y sin problemas.

Como novedad, anotar que aunque estaban presentes los bomberos y la brigada municipal, por primera vez los encargados de controlar el fuego fueron los voluntarios de Protección Civil de Puçol, que han estado recibiendo cursos de formación para estos menesteres y que, de esta forma, realizaban su debut en tareas de apoyo a la cremà de las fallas… una labor en la que en apenas una semana volverán a mostrar sus ganas de echar una mano allá donde haga falta, por ejemplo, la cremà de las fallas infantiles en la noche del 19 de marzo.

Y es que, como mostraba la falla, no todo es esa fría tecnología que nos mantiene en “contacto” pero a distancia, a veces hace falta gente que se acerque y eche una mano, gente al pie del cañón, gente que, literalmente, coja la manguera y ayude a apagar el fuego… como los voluntarios de Protección Civil.

Informa y fotos: Sabín 

fotos facefotos facefotos face

247-educadores-y-falla

14 Marzo 2016
FaceBook  Twitter  

Información Adicional