La noche de la «plantà» de las fallas: la noche más larga

La noche del 15 de marzo es el principio del fin, el momento en el que todo tiene que quedar finalizado, por lo que es habitual cierta tensión, prisas e incluso algún susto de última hora (afortunadamente, este año todas las fallas recibieron sus monumentos puntualmente). La Corporación Municipal y la Junta Local Fallera realizan esa noche una visita conjunta a todos los casales, para compartir con todos los falleros las fiestas.

La primera parada este año ha sido la falla Hostalets. Allí tocaba la cena conjunta de la junta local y la corporación, en el casal y en la carpa instalada en la calle Ildefonso Fierro. Hacia las 23 horas, primera visita a los monumentos: la infantil, prácticamente finalizada; y la falla grande, a falta de algunos remates, también muy avanzada.

La segunda parada de la noche era Camí La Mar, una falla que este año cuenta con un local mucho más cómodo y amplio que en ediciones anteriores. Superado el susto de 2018 (en que pasaron la noche esperando la llegada de sus monumentos), en esta edición todo era más tranquilo, todo ya estaba listo… de ahí que los componentes de la Junta Local Fallera propusieran «dar el salto» para continuar una tradición comenzada el pasado año, pero que promete mantenerse en la noche de la plantà. Es otra forma de combatir el frío nocturno.

Al filo de la medianoche, la llegada de la Junta Local Fallera y los representantes de la Corporación Municipal a la falla Palau-La torre sirvió para comprobar que la colocación de los dos monumentos estaba prácticamente finalizada y los falleros ya disfrutaban a fondo de la fiesta en el casal y la música en la carpa.

La llegada a l’Antiga Muralla coincidió con el reparto de insignias a los componentes de la falla y con el equipo de trabajo en plena faena de montaje del monumento grande. Gran ambiente, como siempre, y muchas ganas de posar en las fotos junto a sus dos fallas… porque ellos siempre aspiran a lo máximo a nivel de premios.

Pese a ser una falla pequeña, Picaio vive con la misma ilusión que todas las demás la noche de la plantà, aunque algunos tienen faena doble y continúan trabajando de madrugada para tenerlo todo a punto. Un ambiente familiar y ganas de vivir las fallas desde dentro son las claves de Alberto y su equipo.

La última visita de la noche para la Junta Local Fallera y la Corporación Municipal fue Molí de Vent. Muchos detalles pendientes para el equipo que se ocupa del montaje, mientras el resto ya disfrutaba de la música en la carpa y otras propuestas en el casal. Las fallas ya están en marcha. El sábado, los premios… y el resto de días, a disfrutar.

Informa y fotos: Sabín

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18 Marzo 2019
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