Romería al Cabeçol, el camino hacia la luz

El domingo, 25 de agosto, se celebró la romería al Cabeçol, un acto que desde el siglo pasado marca el inicio de las fiestas de Puçol, siempre el último domingo de agosto, siempre al amanecer, siempre a pie hasta la montaña donde Pedro Muñoz descubrió la imagen de la patrona de Puçol… y desde hace unos años, con un comienzo más acorde con esta particular peregrinación: en la iglesia de los Santos Juanes, el párroco Ismael Ortiz, bendice las cintas que son repartidas entre aquellos que van a realizar el camino completo a pie, en esta edición ayudado en la bendición por el cap dels festers, Oscar Marcos. Una nueva tradición que sumar a las fiestas.

Se llenó la iglesia de los Santos Juanes al filo de las 7 de la madrugada, momento en el que comenzó la romería, eso sí tras recoger las cintas bendecidas en la puerta que da a la plaza Joan de Ribera. Como siempre, la Cofradía se ocupó de tener a punto las cintas y los pañuelos conmemorativos.

Aunque no es habitual, en esta edición las festeras fueron las encargadas de encabezar la larga fila de vecinos que recorrieron a pie las calles del casco antiguo, el Caminás y la calle Vicente Ros, hasta llegar a la antigua vía Xurra, hoy acondicionada como vía verde con dos carriles, uno para peatones y otro para ciclistas.

El camino entre Puçol y El Puig, a través de la vía verde, es quizá el momento más atractivo, no sólo por lo que supone hacer la romería a pie, sino también porque suele coincidir con el amanecer. Como siempre, muchos vecinos de todas las edades en esta simbólica peregrinación al origen de las fiestas patronales.

Tras el largo camino, un último esfuerzo, la subida de los escalones. Eso sí, con la sonrisa y la satisfacción de haber logrado culminar la romería a pie.

Si hay un elemento fundamental en este acto es, sin duda, el público, los vecinos que se levantan antes del amanecer el último domingo de agosto para acudir a pie a mantener viva una tradición. Da igual si están sentados en primera fila, en un rincón de la montaña, en los escalones o tienen que aguantar de pie todo el acto, después de la caminata, porque el Cabeçol está lleno. Sin estos vecinos, esta tradición no tendría sentido.

Y si los vecinos son el presente que mantiene viva la tradición, los bautizados en el último año son, sin duda, el futuro. Por eso es un momento clave, antes de la misa, esa simbólica presentación ante la imagen de la Virgen: los padres se acercan con los pequeños, que reciben el diploma y el pañuelo… aunque no todos se toman bien eso del madrugón y que le pongan un pañuelo encima. Normal. El camino es largo.

Como colofón, la misa en el Cabeçol. Siempre oficiada por los párrocos de las dos iglesias de Puçol, Ismael Ortiz y Vicente Gozálvez. Habitualmente con algún apoyo, quizá un sacerdote hijo de Puçol o quizá un amigo que no quiere perderse la celebración.

Juntos realizan la misa y, al finalizar, nuevamente el camino. Esta vez de regreso.

Y siempre con una nueva luz.

La luz con la que comienzan unas nuevas fiestas.

Informa y fotos: Sabín

 

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28 Agosto 2019
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