Protección Civil: las primeras voluntarias cumplen un año de ayuda desinteresada a los demás

Protección Civil: las primeras voluntarias cumplen un año de ayuda desinteresada a los demás

Catorce jóvenes ya forman parte del servicio de Protección Civil de Puçol. La suya es una labor solidaria y desinteresada que les ha proporcionado no pocas satisfacciones en su primer año de existencia, aunque también algún susto que difícilmente olvidarán y algunas críticas de quienes no conocen cómo funciona este servicio.

Alicia Almenara, Esther Aloy y Marta Martínez son tres jóvenes que forman parte de Protección Civil, un servicio que ha de existir por ley en todas las poblaciones con más de 20.000 habitantes. Puçol aún no alcanza esa cifra, sin embargo en enero de 2010 el concejal a cargo del tema, Manolo Piñol, comenzó a gestionar la puesta en marcha del proyecto a nivel local.

Y ellas fueron las primeras en ponerse manos a la obra.

Con la ayuda de Cruz Roja Sagunto, donde realizaron sus prácticas de voluntariado los primeros jóvenes de Puçol, la pasada primavera comenzó a cuajar la idea y en mayo, con el Gran Fondo Vila de Puçol, los primeros voluntarios de Protección Civil de Puçol ya estaban colaborando en un acto público.

Desde entonces no han parado: durante el verano y el otoño, colaborando en la temporada taurina; con la llegada del invierno y la disminución de actos públicos, los catorce voluntarios aprovechan para realizar cursos de formación en distintos puntos de la Comunidad Valenciana e incluso en Murcia. En primavera saben que volverán a multiplicarse los actos y más en un año en que hay elecciones, aunque ellos tienen muy claro que Protección Civil es un servicio municipal, que no puede asociarse a ningún partido ni ideología.

La formación permanente es la única contraprestación que recibimos”, destaca Alicia  Almenara. “Esos cursos nos pueden servir en el futuro para obtener una salida profesional, pero nuestro trabajo lo hacemos desinteresadamente. Es más, nuestro reglamento establece claramente que los miembros de Protección Civil no cobramos por ningún servicio, ni público ni privado”.

No cobran, pero ello no significa que no obtengan satisfacciones.

De hecho, ese afán por ayudar a los demás de forma desinteresada les ha proporcionado, tanto en fiestas como en jornadas taurinas, multitud de anécdotas que les hace sentirse mejores consigo mismos y también más apoyados por los vecinos.

Además, crea adicción: incluso cuando no estamos de servicio nos encanta ayudar a los demás”, matiza Esther Aloy. “Hemos ayudado sacando menores del recorrido del toro o echando una mano a algún joven que no ha sabido dosificar su noche de fiesta, y eso es algo que muchos vecinos nos han agradecido”.

Pero es difícil tener autoridad cuando tienes entre 18 y 30 años y no llevas un uniforme que te identifique debidamente. Hasta ahora trabajan con chalecos, pero esperan que con el nuevo año lleguen los uniformes oficiales, material técnico y, por qué no, una sede en la que poder reunirse para organizar las actuaciones y realizar cursos de formación.

La solución está en manos de Adif, ya que hay una nave junto a la nueva estación de Renfe que podría ser cedida. Las gestiones ya se han iniciado entre el Ayuntamiento de Puçol y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias y parece que van por el buen camino. Todo es cuestión de tiempo y de acumular experiencias.

Aunque en su primer año de vida, a los jóvenes voluntarios de Protección Civil experiencias inolvidables no les han faltado. En ocasiones han sido sustos como la noche del 7 de septiembre, cuando un toro golpeó el cadafal situado frente al pilón y una chica casi se ahogó: “logramos salvarla gracias a la ayuda de los colaboradores taurinos, que son gente que siempre está dispuesta a echar una mano y nos abrió el paso para poder llegar hasta ella y sacarla del recinto para que fuera atendida en la ambulancia”, recuerda Marta Martínez.

Por su parte, tampoco podrán olvidar la cogida de un aficionado local durante la Semana Taurina o la actitud desagradable de un vecino que intentaba pasar con su coche como fuera, pese a que una calle estaba cortada por la procesión de Santa Marta. Momentos duros que curten y dan experiencia, aunque a veces ésta sea desagradable.

Pero Alicia, Esther y Marta prefieren quedarse con los numerosos momentos felices, con la satisfacción personal y con las nuevas solicitudes que cada mes están recibiendo. Pertenecer a Protección Civil es muy fácil: basta con rellenar un impreso y entregarlo en la Oficina de Atención al Ciudadano, situada en la planta baja del ayuntamiento; tras un examen de ingreso, se realiza el curso de formación; luego, seis meses de prácticas con la Policía Local; finalmente, uno ya es voluntario de Protección Civil.

Cualquier ciudadano puede animarse y probar. Quizá muchos descubran el voluntario que llevan dentro. Uno nunca sabe cuándo va a tropezar con su vocación oculta.

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27 Enero 2011
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