La Semana sin multas ayuda a encontrar soluciones para aparcar en los barrios más problemáticos

Tras la Semana sin multas, las infracciones de aparcamiento seguirán teniendo el coste mínimo que marca la ley, al mismo tiempo que el ayuntamiento autoriza medidas especiales en el casco antiguo y en el barrio San Claudio: medidas que demuestran que no hay afán recaudatorio, pero hay que respetar el derecho de los peatones a utilizar las aceras.

En primer lugar hay que agradecer la colaboración de los vecinos, que se han mostrado muy receptivos a la campaña informativa”, apunta el intendente jefe de la Policía Local, Vicente Giménez. “Por otro lado, el tema del aparcamiento es delicado porque falta espacio, pero hay una ley que cumplir y las aceras son para los peatones no para aparcar los vehículos, salvo en casos excepcionales oportunamente indicados por el ayuntamiento”.

La Semana sin multas ha cumplido su principal objetivo, que era sensibilizar a los vecinos sobre la necesidad de respetar las señales de tráfico y la normativa aplicable en cada caso, especialmente en el tema de las sanciones porque no es algo que dependa del ayuntamiento, sino que éstas vienen marcadas por ley.

No puede existir afán recaudatorio por parte del ayuntamiento precisamente cuando se realiza una semana sin multas, para informar a los vecinos de lo que tendrían que pagar por esas infracciones que están cometiendo, normalmente referidas a aparcamientos incorrectos”, continúa el intendente jefe. “Además, la ley establece que aparcar sobre la acera es una infracción grave cuya cuantía es de 200 euros en adelante y en el caso de Puçol se aplica la sanción mínima, es decir, 200 euros”.

La realidad es que del 5 al 9 de mayo los policías locales han recorrido todas las zonas del municipio, haciendo especial hincapié en los coches mal aparcados, a los que se les ha colocado una multa simbólica: un boletín con el mismo aspecto, pero que contiene la información acerca de las sanciones que tendrán que pagar la próxima vez que cometan una infracción de este tipo.

Una medida informativa, en algún sentido también disuasoria, pero que no persigue recaudar, sino recordar que la acera es territorio de carritos de la compra, coches con bebés, personas con discapacidad y peatones, por lo que no puede ser ocupada por los coches.

Excepto en ocasiones especiales.

Y ahí es donde, debido a la gran cantidad de comentarios generados en las redes sociales durante esta semana, el ayuntamiento insiste en aclarar qué medidas se van a tomar en los casos más significativos.

El primero de ellos es el casco antiguo, donde las calles son estrechas y las aceras apenas alcanzan los 30 centímetros en algunos lugares; en esta zona la decisión es la misma que ya se venía aplicando: los coches pueden aparcar sobre la acera, cada mes en uno de los lados de la calle, porque si no es así se bloquea el paso de otros vehículos.

La gran novedad se produce algunos barrios donde los vecinos aparcan actualmente a ambos lados y encima de la acera. ¿El motivo? Si no se hace así los coches acaban arañados o con los espejos destrozados cuando pasa un camión, por ejemplo el de la basura.

En el barrio de San Claudio y otros puntos conflictivos se podrá en marcha una medida especial: estamos en contacto con la Mancomunitat de l’Horta Nord y la Sociedad de Agricultores de la Vega para sustituir los camiones de recogida de la basura por unos más pequeños”, explica el concejal de tráfico, Chimo Galcerá. “En cuando tengamos un camión más pequeño asignado para el servicio de recogida ya no se podrá aparcar encima de la acera. De momento autorizaremos este aparcamiento, pero siempre que sea algo que no moleste el paso de los peatones y carritos, es decir, sólo se autoriza aparcar sobre el bordillo, no ocupando toda la acera”.

Para el resto de zonas del casco urbano, no habrá medidas nuevas, se sigue aplicando la ley.

Informa: Sabín | Fotos: Sergio Maestro

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09 Mayo 2014
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