«Carmina Burana» y el «Requiem», los grandes desafíos de Alejandro Díaz y el Coro de Puçol

Alejandro Díaz lleva doce años dirigiendo el Coro de Puçol e impartiendo clases de canto en el Centro Musical e Instructivo Santa Cecilia. Tras muchas actuaciones a través de intercambios con otras poblaciones, para la próxima primavera afrontan el gran desafío de su historia: participar en una multitudinaria representación de Carmina Burana, con más de cien voces de coro y componentes de tres poblaciones sobre el escenario; y, antes del verano, también el Requiem, de Gabriel Fauré

«Las secuelas de la pandemia han sido duras, pero ya estamos empezando a recobrar el impulso: este año hemos hecho actuaciones con la campaña Retrobem la nostra música, hemos estrenado piezas nuevas en la iglesia de los Santos Juanes y continuamos nuestra tarea de recuperar obras de artistas valencianos», apunta, siempre irradiando energía, Alejandro Díaz.

Tras la pandemia, su gran éxito en 2021 ha sido a interpretación de Finis Finitium, basada en el poema de Ausias March, compuesta por Jose Climent, un autor valenciano que falleció hace tres años. La obra se estrenó dentro de la actuación en los Santos Juanes.

Pero hay un desafío mayor en el horizonte y para ello necesitan más voces, más ensayos… y a misma energía con la que trabajan cada semana.

Lo resume el director con su optimismo habitual: «Vamos a hacer gran versión de la obra Carmina Burana, de Carl Orff, será en Utiel con orquesta sinfónica y un total de cien personas en el coro, para lo que vamos a colaborar los coros de tres poblaciones y, contando los instrumentos, más de ciento cincuenta personas en el escenario».

Esta versión completa, con orquesta sinfónica, se estrenará en marzo en Utiel, con Màxim Huerta como presentador y un amplio despliegue técnico para realizar la grabación para televisión y la edición de un CD.

Para ello han unido sus fuerzas Utiel, Cabanyal y Puçol. Pero, sobre todo el coro de Puçol, necesita aumentar el número de voces, sobre todo masculinas.

Carmina Burana la habían trabajado con Utiel en 2018: la versión primigenia con percusión y dos pianos. Carl Orff luego la amplió a orquesta sinfónica y, lógicamente, es mucho más espectacular.

Se basa en la combinación del canto gregoriano y la orquesta, que se mueve incluso en la disonancia, con armonías estridentes… es, en definitiva, música del siglo XX, por lo que lo más llamativo de la obra es el contraste entre la voz medieval y la instrumentación moderna.

«Ahora quedamos 16 personas en el coro de Puçol. Con la pandemia hemos perdido sobre todo hombres, pero nos gustaría volver a ser una veintena como mínimo», continúa Alejandro. «Tenemos un nivel variado, con gente que sabe y que no sabe de música. Pero no es imprescindible tener conocimientos musicales, porque yo les preparo materiales para ensayar, estudiar, grabaciones, ejercicios… y el trabajo personalizado para corregir los problemas que vayan surgiendo».

El coro exige mucho trabajo, sobre todo en casa: escuchar, memorizar… Para que cada alumno pueda escuchar cómo suena su voz, Alejandro se las graba una a una, para que para que tomen notas y puedan ensayar.

«Sí, grabo todas las voces. A los 9 años empecé a cantar en el coro de Quart de Poblet, donde vivía con mis padres. Quart tiene una escuela coral importante. Y desde entonces hago lo que me gusta, el coro, por eso grabar distintas voces no es ningún problema».

El trabajo diario

Además, para fin de curso el Coro de Santa Cecilia de Puçol prepara una sorpresa. «Antes de la pandemia teníamos un intercambio con un coro de Vincennes, ellos venían a cantar en Santos Juanes y nosotros íbamos allí, a su barrio cerca de la Bastilla de París. Con la pandemia se paró todo».

No hay manera de recuperar ese proyecto, pero…

Pero Alejandro trabaja para sacar adelante el Requiem de Gabriel Fauré, con dos coros, en Puçol, aprovechando que el montaje ya lo tenían ensayado el año pasado. Será un homenaje a las víctimas de la Covid-19.

¡Y quieren estrenarlo en los Santos Juanes antes de verano!

Por ello trabajan duro. Ensayan juntos los lunes a las 20.30 horas en la Casa de Cultura. Y luego cada uno en casa.

Si alguien quiere apuntarse, lo ideal es que acuda un lunes en ese horario y hable con Alejandro. Incluso quien lo desee puede acercarse, estar de espectador en un ensayo, ver el ambiente… y luego decidir.

«Al principio es un poco raro esto del coro: cantas una cosa y los que te rodean cantan otra cosa. Entre todos se consigue la armonía. Pero para los que nunca han estado en un coro resulta algo extraño. Aunque entre todos se apoyan. Los ensayos hacen que te acostumbres a esas sonoridades. La repetición continuada ayuda».

Cada semana repiten los fragmentos de la semana anterior y luego avanzan un poco más. Siempre hay que repetir para que se vaya asentando lo aprendido y, sobre esa base, añadir fragmentos nuevos.

No importan niedad ni sexo ni conocimientos musicales… solo cuentan las ganas y el buen rollo. Todos se llevan bien, incluso quedan para cenar y, por supuesto, disfrutan de las actuaciones en distintas poblaciones.

Ensayar, corregir, ensayar, ampliar, ensayar… y Carmina Burana y el Réquiem en el horizonte.

Por ganas no será… pero necesitan más voces, sobre todo masculinas. ¿Te apetece acercarte y probar?

Informa y fotos: Sabín

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23 Noviembre 2021
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